Algunas personas que se dedican al comercio ganan en el precio y también en el peso
En el comercio local existen varias personas que se dan a la tarea de vender diferentes artículos de la canasta familiar con menor precio al establecido, lo cual comprobó el Potosí que efectuó la compra de nueve productos en tres mercados de la ciudad y en todos los casos se evidenció una merma en el peso.Se compró un kilo de fideo de una de las casetas del Mercado Vicuñas pero el peso verificado por la Oficina Municipal de Defensa del Consumidor (Omdeco) correspondía solo a 900 gramos en lugar de los 1.000 que debieran ser en realidad.La responsable de (Omdeco), Carmen Condori, estableció que en cada uno de los productos adquiridos por el Potosí existe un déficit de entre 100 a 200 gramos, aspecto que llamó la atención de la autoridad.En el caso de la carne de res sin hueso, se adquirió un kilo en una caseta del Mercado Central en 30 Bolivianos pero en lugar de tener los mil gramos respectivos, solamente expendieron 800 gramos por lo que la carnicera se quedó con 200 gramos que correspondían al comprador.Lo propio pasó con la carne de pollo que se adquirió en un puesto del Mercado Vicuñas en 18 Bolivianos el kilo que en realidad solo eran 900 gramos ya que la vendedora se apropió de 100 gramos.El tomate se compró en la Feria de la Uyuni en 14 Bolivianos la cuartilla y debiera tener 3 kilos pero solo pesaba 2.8 por lo que la diferencia a favor de la carnicera fue de 200 gramos.También se evidenció menor precio en la venta de la papa, la cebolla, el azúcar y el arroz, lo que podría hacer suponer que todas las comerciantes engañan en el peso; sin embargo, existen algunas que trabajan en buena ley y no hacen lo que sus colegas.Cuando a una comerciante se le consultó sobre la venta de productos con peso menor, dijo que ello no era cierto y que estaban trabajando con romanas nuevas, por lo tanto no podía existir esa diferencia.Aclaró que en el tema del peso no hay problema pues los funcionarios de la Intendencia Municipal realizan inspecciones periódicas tanto a las romanas como a las balanzas y todo está normal.Otra cosa opinan en la Intendencia Municipal, el titular de esa oficina, Gonzalo Peredo, efectuó el decomiso de decenas de romanas y algunas balanzas que habían sido manipuladas y por ende pesaban menos.En esa oportunidad, indicó que algunas comerciantes incluso llegan a limar el resorte de las romanas para que muestren un peso cuando en realidad están vendiendo uno menor.Un ama de casa (pidió no ser identificada) manifestó que en varios mercados y ferias existe ese problema por lo que los funcionarios de la Intendencia Municipal debían tener sus propias balanzas en todos los centros de expendio de alimentos para verificar el peso de los diferentes producto y sancionar a los infractores.La responsable de la Oficina Municipal de Defensa del Consumidor manifestó que algunas comerciantes no tienen conciencia y solo piensan en el lucro, por lo que incrementan permanentemente el precio de los artículos de la canasta familiar, y por otro lado entregan un producto con menor peso.Por ambos lados estarían ganando muy bien pero se trata de una acción individualista que debiera ser sancionada ya que se infringen normas establecidas.En Omdeco surgió la iniciativa de encarar compras vigiladas de productos pero con la participación de notarios de fe pública, con la finalidad de que se identifique a la persona que engañe a los clientes para que se le sancione pecuniariamente y en caso de reincidencia se cierre esa actividad comercial.El control se lo efectuaría con el concurso de diferentes medios de comunicación social con la finalidad de que la ciudadanía conozca a las personas que engañan en el peso y se abstengan de ir a comprar a esos puestos mientras que las comerciantes que trabajen de buena forma tendrán el beneficio de la confianza de los vecinos.
En el comercio local existen varias personas que se dan a la tarea de vender diferentes artículos de la canasta familiar con menor precio al establecido, lo cual comprobó el Potosí que efectuó la compra de nueve productos en tres mercados de la ciudad y en todos los casos se evidenció una merma en el peso.Se compró un kilo de fideo de una de las casetas del Mercado Vicuñas pero el peso verificado por la Oficina Municipal de Defensa del Consumidor (Omdeco) correspondía solo a 900 gramos en lugar de los 1.000 que debieran ser en realidad.La responsable de (Omdeco), Carmen Condori, estableció que en cada uno de los productos adquiridos por el Potosí existe un déficit de entre 100 a 200 gramos, aspecto que llamó la atención de la autoridad.En el caso de la carne de res sin hueso, se adquirió un kilo en una caseta del Mercado Central en 30 Bolivianos pero en lugar de tener los mil gramos respectivos, solamente expendieron 800 gramos por lo que la carnicera se quedó con 200 gramos que correspondían al comprador.Lo propio pasó con la carne de pollo que se adquirió en un puesto del Mercado Vicuñas en 18 Bolivianos el kilo que en realidad solo eran 900 gramos ya que la vendedora se apropió de 100 gramos.El tomate se compró en la Feria de la Uyuni en 14 Bolivianos la cuartilla y debiera tener 3 kilos pero solo pesaba 2.8 por lo que la diferencia a favor de la carnicera fue de 200 gramos.También se evidenció menor precio en la venta de la papa, la cebolla, el azúcar y el arroz, lo que podría hacer suponer que todas las comerciantes engañan en el peso; sin embargo, existen algunas que trabajan en buena ley y no hacen lo que sus colegas.Cuando a una comerciante se le consultó sobre la venta de productos con peso menor, dijo que ello no era cierto y que estaban trabajando con romanas nuevas, por lo tanto no podía existir esa diferencia.Aclaró que en el tema del peso no hay problema pues los funcionarios de la Intendencia Municipal realizan inspecciones periódicas tanto a las romanas como a las balanzas y todo está normal.Otra cosa opinan en la Intendencia Municipal, el titular de esa oficina, Gonzalo Peredo, efectuó el decomiso de decenas de romanas y algunas balanzas que habían sido manipuladas y por ende pesaban menos.En esa oportunidad, indicó que algunas comerciantes incluso llegan a limar el resorte de las romanas para que muestren un peso cuando en realidad están vendiendo uno menor.Un ama de casa (pidió no ser identificada) manifestó que en varios mercados y ferias existe ese problema por lo que los funcionarios de la Intendencia Municipal debían tener sus propias balanzas en todos los centros de expendio de alimentos para verificar el peso de los diferentes producto y sancionar a los infractores.La responsable de la Oficina Municipal de Defensa del Consumidor manifestó que algunas comerciantes no tienen conciencia y solo piensan en el lucro, por lo que incrementan permanentemente el precio de los artículos de la canasta familiar, y por otro lado entregan un producto con menor peso.Por ambos lados estarían ganando muy bien pero se trata de una acción individualista que debiera ser sancionada ya que se infringen normas establecidas.En Omdeco surgió la iniciativa de encarar compras vigiladas de productos pero con la participación de notarios de fe pública, con la finalidad de que se identifique a la persona que engañe a los clientes para que se le sancione pecuniariamente y en caso de reincidencia se cierre esa actividad comercial.El control se lo efectuaría con el concurso de diferentes medios de comunicación social con la finalidad de que la ciudadanía conozca a las personas que engañan en el peso y se abstengan de ir a comprar a esos puestos mientras que las comerciantes que trabajen de buena forma tendrán el beneficio de la confianza de los vecinos.
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