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jueves, 9 de octubre de 2008

Las importaciones crecen sin parar

De enero a agosto de este año, el valor de las importaciones bolivianas alcanzó nada menos que a 3.208 millones de dólares, lo que representó un aumento del 48,8 por ciento respecto al registrado en el mismo período pero del 2007, cuando fue bastante alto: 2.156 millones de dólares.
Este significativo incremento, que podría ser considerado como parte de una discrecionalidad en las importaciones, está causando importantes daños al país. Por ejemplo, el gasto —en algunos casos dispendioso— de los ingresos que en sumas elevadas se han venido percibiendo por concepto de las exportaciones de las riquezas naturales no renovables, como son los minerales y los hidrocarburos.
Los grandes perjudicados con el fenómeno de las importaciones desmedidas son los productores nacionales, que en muchos casos deben lidiar con una competencia desleal. En pasados meses, a consecuencia de la supuesta falta de algunos productos en el mercado, se dispuso la suspensión de aranceles para los mismos; ahora, sería conveniente restituirlos, para no afectar a los productores bolivianos.
El valor de las importaciones pasó de $us 1.414 millones registrados hasta agosto del año 2000, a los actuales $us 3.208 millones.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), la tendencia creciente de las importaciones es un fenómeno que se presenta desde hace dos años, con variaciones positivas tomando en cuenta la misma etapa del año inmediato anterior: fue de 25,4% en el 2006 y de 12,5% en el 2007.
Este año 2008, el incremento en las importaciones de vehículos automotores y semirremolques fue del 47,9 por ciento, lo que se agrega a la gran cantidad de motorizados que ingresan al país de contrabando. Esto trae aparejado un problema urbanístico que es el de la saturación de vehículos que, para completar el panorama, demandan cada vez más combustibles que el país no tiene. Así, carburantes como el diesel, aparte de estar subvencionados, deben ser importados.
En contraste, las importaciones de bienes de capital, que son las maquinarias y los equipos industriales —que es lo más necesario en Bolivia para ampliar su producción y abrir nuevos puestos de trabajo—, han sido limitadas.

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