
Está comprobado que darles el pescado no es la solución; es necesario enseñarles a pescar. Así lo creen las autoridades de los municipios más pobres del altiplano boliviano, refiriéndose a los miles de indigentes que cada fin de año escapan del hambre que reina en sus comunidades rumbo a las urbes de cemento del país. Rosario Mamani, la alcaldesa de Huanuni, toma en cuenta que la minería es vulnerable a los precios internacionales, por ello cree que la solución estaría en que el Gobierno invierta en hacer que los suelos secos del altiplano se vuelvan productivos. “Los pocos que se dedicaban al agro se han ido y las comunidades están abandonadas”, lamenta la autoridad. La Alcaldía que dirige está viendo la forma de dar cursos para que las personas se den cuenta de que, mediante un plan serio, el futuro de Huanuni está en la agropecuaria, porque la minería ya no está en su auge. “Es necesario invertir en microrriego y fortificar los suelos”,dice. El alcalde Potosí, René Joaquino, asevera que está convencido de que las limosnas que puedan recibir en las ciudades no resuelven absolutamente la pobreza, porque el verdadero problema es el clima del occidente, que impide sacar frutos de la tierra. Joaquino propone que se apruebe una normativa jurídica que permita a los municipios invertir en proyectos productivos. “Actualmente los alcaldes no se animan a hacerlo porque, a causa del problema del clima, las siembras son vulnerables y pueden perderse”, afirma el alcalde potosino. Por ahora, cuenta, la comuna está instalando una plataforma de solidaridad para dar cobijo y alimentos a las personas que lleguen de las zonas rurales. Édgar Bazán, alcalde de la ciudad de Oruro, indica que la gente pobre está abandonada del Gobierno aunque, paradójicamente, es la que más apoya al Presidente, sin darse cuenta de que es la menos atendida. “En 1952 se les dio una parcela, pero después se los abandonó. El campesino, para que se quede en su lugar de origen, tiene que tener ayuda del Gobierno. Como no la tienen, salen hasta a pedir limosna”, lamenta. Para el presidente del Colegio Nacional de Economistas, Waldo López, la mendicidad es la última actitud de sobrevivencia que ejecuta una persona antes de dedicarse a la delincuencia. Por eso, pide que el Gobierno ejecute políticas, como generarles alguna actividad propia del lugar de origen y buscar desarrollar labores alternativas a la minería. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, para combatir la pobreza, en su estudio denominado La otra frontera, propone poner la mirada hacia una economía alternativa basada en gestión de servicios ambientales, manejo forestal sostenible y aplicación de tecnologías de desarrollo limpio.
Dos albergues los ayudanSonia Pereira / Directora de Gestión Social de la Prefectura de Santa CruzEn la ciudad de Santa Cruz los hogares Nazaria Ignacio y La Sonrisa cobijan a muchos migrantes que llegan por fin de año a pedir ayuda. En esos lugares duermen, se duchan y reciben alimentos. La Prefectura coopera con estos hogares con el fin de poner su granito de arena y hacer que la estadía de los visitantes sea menos dolorosa. Si bien no existen datos de cuántos son los indigentes que llegan hasta la capital cruceña, hacemos todo lo posible para disminuir los riesgos que les significa a ellos vivir por unos meses en un lugar que es totalmente diferente a sus lugares de origen. Estamos trabajando con la Defensoría de la Niñez para disminuir el riesgo que enfrentan los niños cuando se ubican en las rotondas y en las calles a pedir limosna. Las ciudades receptoras, como Santa Cruz de la Sierra, hacen lo que está en la medida de sus posibilidades para ayudarlos. Lo aconsejable es que las mismas autoridades de cada departamento deberían buscar alternativas para que sus pobladores no salgan a mendigar. También debería haber una política nacional que solucione el problema de la pobreza. Yo les pido a los cruceños que brindemos una ayuda a los hermanos que llegarán por este fin de año, porque se trata de personas amorosas, bellas por dentro y por fuera, sin picardía. Qué lindo sería que alguien se ofrezca para facilitarles la posibilidad de tomar un baño, o que les den consejos para que todos puedan transitar por las calles, porque el tráfico es peligroso y ellos no están acostumbrados. Estamos ante una oportunidad de demostrar que somos solidarios y que estamos dispuestos a dar más que un pedazo de pan o un plato de comida.
En la calle
- Las personas que llegan a pedir limosnas sobreviven en situaciones duras. Muchos duermen a la intemperie en la zona de La Ramada y se ven obligados a lavarse el cuerpo en las jardineras de las avenidas y a hacer sus necesidades fisiológicas en los canales de drenaje.- Una vez instalados en Santa Cruz, hacen el esfuerzo por gastar lo menos posible de lo que recaudan. Se alimentan con un caldo de Bs 2 que les venden en los mercados y muchos comen lo que sobra en los restaurantes. El objetivo es llevar la mayor cantidad de dinero a sus comunidades. - Pocos son los que hablan castellano. Para pedir, prefieren levantar la mano en señal de que están demandando ayuda.
Datos pobres
Los objetivos del Milenio siguen lejanosLos países del mundo congregados en Naciones Unidas se propusieron, el año 2000, reducir la pobreza y la exclusión social en 15 años. En el caso de Bolivia, hasta la fecha apenas se avanzó un tercio en el cumplimiento de las metas. Aún falta mucho por hacer. A ocho años de la metas comprometidas en los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), los líderes mundiales se citaron en Nueva York, en septiembre de 2008, y renovaron el compromiso.
La educación, un pilar para ‘matar’ la pobrezaBolivia se comprometió ante la comunidad internacional que para el año 2015, el 100% de los niños y las niñas pueda estar inscrito y concluir el ciclo de educación primaria, como también eliminar la disparidad en la educación en todos los niveles. El programa de analfabetismo Yo sí puedo, que implementó el Gobierno, se suma a esta cruzada, cuyo objetivo es hacer que todos sepan leer y escribir.
300.000 se van a la cama con la panza vacíaHay otros datos que confirman que esta vez la miseria empujará a más bolivianos a salir de sus casas rurales decididos a mendigar centavos. La Fundación Jubileo calcula que seis millones de habitantes en Bolivia son pobres; de ellos, casi 3,7 millones son extremadamente pobres y que sólo entre 2001 y 2008, hay 300.000 nuevas personas que subsisten en situación de extrema pobreza en el país.
166.869 pobres se registraron en 2007El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) realizó en los últimos tres años una investigación que revela que Bolivia registra nuevamente un "crecimiento empobrecedor", que se traduce en un bajo desarrollo económico del país, frente a un aumento significativo de la pobreza. El documento señala que en el 2007 el número de los que viven bajo la línea de la pobreza subió en 166.869.
1 comentario:
Por fin nuestras autoridades se dieron de cuenta de su potecialidads de nuestro altiplano
espero que esto no sea solo promesas.
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