La falta de inversión privada junto a la fuga de la actividad económica en general se debe a la inestabilidad social manifestada en huelgas, bloqueos, marchas, etc., tanto en La Paz como en El Alto. En esta ciudad el incomparable azote de la pobreza le debe mucho a la turbulencia de masas que incomprensiblemente protagoniza su población. La posible ratificación del proyecto de Constitución agravará la crisis del Departamento por las potenciales amenazas contra la producción y las empresas.
La manufactura textil que es, o era, el rubro más significativo de exportación de El Alto, sufre una estocada de muerte por la supresión del ATPDEA, como efecto de la psicosis anti-norteamericana del régimen, cuya política se torna así inconsecuente con su bastión más importante al destinarlo a la desocupación. Ojala que las exportaciones iniciadas a Venezuela llenen en alguna medida dicho vacío, siempre que sean sostenidas. En lo agropecuario La Paz ha quedado notablemente rezagada del interior debido al despoblamiento del campo. Dos terceras partes de los dos millones de sus habitantes viven en el área urbana. Gran parte de esa migración se dedica al contrabando de energéticos al Perú, a la importación y comercialización de ropa usada y a la política como efecto del mal entendido “cambio” que proclama el Gobierno y a las expectativas políticas que ha despertado el MAS en los campesinos.
Se dan situaciones tan desconcertantes como que la papa que consumen los paceños es traída casi en su totalidad del Perú, mientras el sur de este país incrementó sus exportaciones a La Paz en un 50% el 2008. ¿A cuánto más se incrementará este año? ¿No debería ser a la inversa dado el volumen poblacional de esta parte en la región, y la irradiación que se dice debe ejercer hacia el Pacífico este Departamento? No obstante nadie procura algo al respecto. La minería que es, o era, otro renglón importante de las exportaciones paceñas, más que por la baja de los minerales sufre una retracción por el avasallamiento de las comunidades vecinas a las minas en explotación, extremo que se agravará por las autonomías indígenas.
En cuanto a la industria de hidrocarburos, todo se va en promesas. Petroandina (PDVESA-YPFB) anunciaron la inversión de 240 millones de dólares en La Paz, Beni y Pando, pero los meses transcurren sin resultados pese a la aparatosa inauguración de la exploración sísmica, cuya evaluación se ofreció hacer conocer en 15 días a partir del 28 de octubre pasado… En el capítulo caminero sin el cual todo enfoque desarrollista se hace mentira, el Departamento de La Paz sigue por años en el último lugar de los proyectos de la Administradora Boliviana de Caminos. Hace poco dicha repartición publicó a toda página un cuadro de sus planes, en el que aparece sólo el camino Caranavi, Quiquibey, Yucumo y la doble vía La Paz – Oruro, sobre la cual la ABC ofreció decidirse en los consabidos 15 días a partir del 13 de los corrientes.
El proyecto La Paz-Cochabamba por la zona valluna del sur no existe ni por asomo en los planes de la ABC, pese a tratarse de una vía interdepartamental. La gestión prefectural del señor Paredes se precipitó al iniciarla por cuenta propia, pero el recorte sustancial del IDH impedirá su continuidad. Se debe tomar consciencia que es la entidad caminera nacional la que debe asumir esta responsabilidad como lo exige un equitativo balance del rubro y el mejoramiento de numerosas poblaciones paceñas y cochabambinas a lo largo de lo que debería ser la ruta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario