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viernes, 19 de septiembre de 2008

BID convoca a países emergentes a debatir sobre “políticas contracíclicas”

Con el propósito de administrar eficazmente los auges y contracciones de la disponibilidad de recursos externos y así estabilizar el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) y evitar las consecuencias económicas y sociales derivadas de las fuertes fluctuaciones del crecimiento y el empleo, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), aconseja debatir las políticas contracíclicas y contrarrestar el efecto negativo que conllevan las mismas.

Se trata del “Estudio económico de América Latina y el Caribe, 2007–2008”, de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) en base al encargo del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas sobre la compilación, evaluación y difusión de informaciones económicas, técnicas y estadísticas de la región, con el objeto de elaborar “un estudio económico de América Latina”.

En ese marco, la CEPAL estima que en 2008 las economías de la región alcanzarán un crecimiento del 4,7%. Aunque esta cifra marca un retroceso respecto del 5,7% registrado en 2007, representa la continuidad por sexto año consecutivo de un ritmo de crecimiento del PIB per cápita superior al 3%, hecho inédito al menos durante los últimos 40 años.

Ese crecimiento sostenido se ha traducido en una reducción de las tasas de desocupación y en una mayor participación en el total del trabajo asalariado, es decir, aquel sujeto de protección social. Este hecho, junto con el crecimiento económico y el aumento de los ingresos no salariales, contribuyeron a reducir la pobreza más de 9 puntos porcentuales respecto de 2002, si bien en términos absolutos este flagelo sigue afectando a 190 millones de personas, o sea más del 35% de la población.

Factores favorables

El estudio identifica a los factores determinantes del crecimiento como el “favorable contexto externo”, reflejado en términos del intercambio que en general exceden por un 33% al promedio observado en los años noventa, las elevadas remesas de los trabajadores emigrados y una gran liquidez internacional.

“En consecuencia, la cuenta corriente de la balanza de pagos arrojó por quinta vez consecutiva un superávit, que en 2007 ascendió al 0,5% del PIB regional. Este resultado, sumado al fuerte superávit de la balanza global atribuible a los ingentes flujos netos de inversión extranjera directa por el equivalente a un 2,3% del PIB y de inversión financiera por un 0,7% del PIB, produjo un incremento de los activos de reserva de 124.700 millones de dólares, equivalentes a un 3,6% del PIB”, afirma el estudio.

Cabe destacar que desde el punto de vista nacional, la evaluación respecto a Bolivia queda confirmada por el alto índice del superávit registrado el 2007, así como el desmesurado incremento de las Reservas Internacionales Netas (RIN), que están bordeando los 7.800 millones de dólares, un hecho inusual en la economía boliviana.

Preocupación

La CEPAL destaca que a pesar de ese “cuadro positivo”, la cuenta corriente exhibió dos cambios preocupantes en 2007. En primer lugar, el ritmo de crecimiento de las importaciones superó al de las exportaciones, lo que obedeció al gran dinamismo de las importaciones de bienes de capital merced al incremento de la inversión en maquinaria y equipos, el alza de los combustibles, la apreciación de las monedas y, con excepción de Centroamérica, la baja expansión del volumen exportado.

En segundo lugar, “las transferencias corrientes desde el exterior, principalmente compuestas por remesas, registraron un reducido aumento del 3,3% en 2007, tras crecer un 20,1% el año anterior, en razón del menor dinamismo del crecimiento y el empleo en los Estados Unidos”.

“Un fenómeno destacado de la evolución macroeconómica interna en 2007 es el marcado crecimiento de la inversión (12,6%), que llegó a un 21,1% como proporción del PIB, (pero) aún no sobrepasa los máximos históricos. El consumo privado se expandió un 6,9%, en tanto el consumo público aumentó moderadamente, un 3,8%. Gracias a esta evolución del ingreso y el gasto, el ahorro nacional alcanzó a cubrir con creces la inversión”, dice el estudio.

Previsiones

A pesar que la región ha logrado reducir su “vulnerabilidad a las fluctuaciones económicas”, entre otros aspectos, gracias al aumento de su solvencia fiscal, producto de incrementos de los ingresos públicos por sobre el ritmo de los gastos.

“Ello ha permitido dedicar mayores recursos a la inversión pública y al gasto social, además de posibilitar la acumulación de recursos y diseñar instrumentos que posibiliten una acción contracíclica para hacer frente al impacto de un escenario externo menos favorable. La deuda pública de los gobiernos centrales continuó su tendencia descendente y llegó a un 33% del PIB en 2007, en comparación con un 36% el año anterior”, apunta.

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