En el panorama mundial de la carne, aunque por el momento su tendencia es a la baja, a raíz de los fenómenos climatológicos, desincentivos a la producción y enfermedades, entre otros, tiene buenas perspectivas a partir del 2017. Se estima que la demanda de carne a nivel mundial se incremente a 57 kilos por persona, 36 kilos más de lo que se consume actualmente. En este sentido ganaderos bolivianos piden al Gobierno apoyar la ‘locamotora de desarrollo’, quitando las restricciones a la exportación de este producto, hecho que impide el aumento del hato ganadero de la región. Según los datos internacionales, se estima que hasta el 2017 se registre un gran crecimiento en la demanda de carne, incrementando el comercio internacional en 21 millones de toneladas, así como un incremento de los precios. Fabio Matosi, ganadero uruguayo indicó que el mayor consumo se situará en México, China, Korea del Sur, Filipinas, Egipto, entre otros. En este contexto, expertos afirman que Bolivia tiene gran potencialidad por desarrollar, puesto que ya se tenían proyectos para ampliar la producción ganadera, sin embargo estos han quedado postergados a partir de la nueva Ley de Tierras que promueve la inseguridad jurídica y por último a los ataques protagonizados por el Gobierno, que paraliza el desarrollo de un sector que beneficia a más de 500 mil personas. Ante todos los obstáculos, Juan Renjifo, experto veterinario que participó del XXIV congreso ganadero realizado en la Expocruz el pasado 29 de agosto, aclaró que el hecho de que Bolivia se inserte en un mundo exportador, no quiere decir que se reduzcan los volúmenes para abastecer el mercado interno de la región, sino más bien éste sería fuente de desarrollo por el ingreso de divisas y de generación de empleos. “Si bien la provisión de carne está garantizada, la tendencia de la demanda es a incrementarse, al igual que su precio”, aseguró Renjifo, al explicar que el incremento en el precio de la carne en nuestros mercados no es culpa de los ganaderos, sino que en ese proceso participan una serie de factores que de forma globalizada, también afecta a Bolivia. Y es que la creciente demanda de China, donde más de 250 millones de personas de clase media mejoraron su poder adquisitivo hicieron que de consumir 2.5 kilos de carne, hace ocho años atrás, se prevea un incremento hasta de 25 kilos del consumo percápita, del cual para obtener un kilo demanda el consumo de 7 kilos de granos haciendo de este país uno de los mayores importadores de granos, en especial de la soya. Otro de los factores internacionales que incide en el incremento del precio de la carne es el aumento de la producción del etanol o el biocombustible que afecta el 30% del problema globalmente, así también el encarecimiento del petróleo ha influido de gran medida, puesto que incrementó el transporte, fertilizantes, etc. El cambio climático también aporta con el encarecimiento de la carne, así como el lucro de los comerciantes, por ello el experto manifestó que se deben realizar acciones para trabajar de forma coordinada en el país. En este sentido, ganaderos bolivianos pidieron al Gobierno que apoye a la locamotora de desarrollo, para que ésta aumente su capacidad de avance para que no se los ‘coma el tigre a la vuelta de la esquina’.
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