
América está entre la alimentación y el biodiesel
La polémica sobre el impacto de los biocombustibles en los precios de los alimentos sigue viva a pesar de la crisis financiera mundial y divide opiniones en los países latinoamericanos.La Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) acaba de echar un jarro de agua fría a quienes defienden esos combustibles obtenidos de vegetales como una alternativa barata y limpia a los derivados del petróleo.Los biocarburantes contribuyen al alza del precio de los alimentos sin que mejoren la seguridad energética de los países ni se conozca si su uso tiene grandes beneficios para el medio ambiente, dice el informe anual de la FAO publicado nueve días antes de la conmemoración, el 16 de octubre, del Día Mundial de la Alimentación.Por esos motivos, el director de la FAO, Jacques Diouf, pidió que se revisen las políticas sobre los biocombustibles, salvo en el caso de Brasil, el pionero de esta fuente de energía.Desde hace 30 años Brasil usa masivamente etanol de caña de azúcar para mover su flota de vehículos comerciales y cuenta con una industria de la “agroenergía” que tiene un fuerte peso económico.Este año Brasil producirá 25.500 millones de litros del etanol de caña y exportará 4.200 millones de litros, y se prevé un aumento del 150% en la demanda interna en ocho años. Tanto el Gobierno como empresarios niegan que el uso masivo de caña de azúcar para producir etanol influya en los precios de los alimentos, y el país prevé expandir su producción en el mediano plazo con inversiones por unos 24.000 millones de dólares.Sin embargo, para Diouf no hay lugar a dudas de que los biocombustibles generados a partir de las cosechas de cereales “han contribuido a la reciente fuerte subida de los precios de los alimentos”, que ha hecho aumentar el número de hambrientos en el mundo de 848 millones a 923 millones de personas.Colombia, el segundo productor de biocombustibles de Latinoamérica, con unos 365 millones de litros anuales de etanol de caña y 73 millones de litros de biodiesel, es el más entusiasta de la producción de “carburantes verdes”.En el suroeste del país tiene cinco plantas de etanol de caña y lleva a cabo varios proyectos de producción de alcohol a partir de remolacha, papa y yuca.México fue uno de los países más golpeados por la crisis de los alimentos cuando EE.UU. comenzó a usar su maíz para producir etanol, lo que encareció desde los precios de las tortillas, alimento básico de millones de mexicanos y centroamericanos, hasta los de la carne y los huevos. Tal vez por eso, en ese país la producción de biocombustibles es incipiente y el Gobierno, que considera que no se puede “poner en riesgo la seguridad y la soberanía alimentaria”, prohíbe el uso de cualquier tipo de grano de consumo humano o animal para producirlos.
1 comentario:
hoy en dia los biocombustibles estan de moda por el ingreso economico que supera a cualquier producto en demanda.
la FAO esta viendo primero la seguridad alimentaria que puede afectar en gran escala,a los paices en transicion o desarrollo los mas afecftados sera la poblacio teniemdo o no recursos economicos por los precios que van aumentando cada vez mas, tambien existira menos produccion de aliemntos los cuales se consumen a diario
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