El rebalse del río Grande en la zona de San Isidro inundó unas 30 mil hectáreas en el norte del departamento, según verificó una comisión que visitó la zona en la víspera.Se estima que se han perdido unas 10 mil hectáreas de soya, con una pérdida estimada de 2,5 millones de dólares. El río Grande registró su mayor crecida el 31 de diciembre del 2008 y si bien han bajado un poco el nivel, las aguas siguen anegando los cultivos. Además se han dañado plantaciones de “arroz y otros cultivos que estaban en pleno proceso de crecimiento”, indicó Gilberto Aguanta, funcionario de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), que integró la comitiva. El río Grande se desvió unos 4 kilómetros hacia su cauce antiguo y la zona afectada supera los 80 kilómetros en la provincia Obispo Santistevan.
El director del Searpi, Luis Alberto Aguilera, lamentó la paralización de la construcción de defensivos en el boquete de San Isidro, debido a que comunarios afines al partido oficialista se opusieron constamente a los trabajos.
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