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sábado, 30 de agosto de 2008

La caña de azúcar en el Norte de La Paz

La promulgación de la Ley 3546 de 28 de noviembre de 2006 declara Prioridad Nacional la construcción del Complejo Agroindustrial de San Buenaventura, teniendo como base la implementación del Ingenio Azucarero del Norte Paceño ubicado en el Municipio de San Buenaventura. Satisface de esta forma una demanda de casi tres décadas, por parte de los actores locales, quienes habitan una zona donde se encuentra el Parque Nacional Madidi, un área protegida de las más biodiversas del planeta. Una zona donde la abundancia del cacao silvestre y la jatata, entre otros, representa alternativas económicas interesantes.
Una reflexión técnica a priori sobre la viabilidad de este proyecto agroindustrial, nos lleva a pensar en la necesidad de realizar estudios a nivel de detalle para determinar la factibilidad o no del cultivo de caña de azúcar en gran escala.
Este trabajo debería contemplar el respectivo estudio de suelos determinando sus características físico-químicas y la posterior instalación de parcelas experimentales con diferentes tratamientos en cuanto a variedades de cultivares (caña de ciclo corto y ciclo largo), dosis de abonos y correctivos como carbonato de calcio y sistemas de manejo. Técnicamente, esto implica realizar estudios en escalas 1:50.000 a 1:20.000. ¿Qué significa esto?, pues nada más y nada menos que realizar entre una y cinco observaciones/caracterizaciones del suelo por Km2. A título de ejemplo, si consideramos un área de 40.000 hectáreas para el cultivo de caña, se deberían realizar 1000 observaciones en campo como mínimo, lo que representaría un costo aproximado, únicamente en laboratorio de $us 25.000, fuera del equipo técnico, combustible, material de trabajo, etc.
El objetivo de este estudio sería determinar cuál o cuáles son las variedades que mejor se adaptan a las condiciones locales de clima y suelo, considerando aquellas que se cultivan en Tarija, Santa Cruz, Cuba y Brasil o cualquier otra que se pretenda introducir. En cuanto al manejo, es importante determinar cuáles son las técnicas más adecuadas que permitan una productividad sostenible en el tiempo, considerando que en términos de fertilidad se debe reponer o “devolver” al suelo por lo menos aquella cantidad de nutrientes que es substraída por las plantas a cada cosecha. Obviando esta Ley del Mínimo, una producción en gran escala aceleraría de forma significativa los procesos de degradación de los suelos, siendo uno de los efectos más inmediatos, la pérdida de su fertilidad natural y la erosión hídrica.
Resultados preliminares de estudios realizados en la zona sobre la evaluación de la aptitud de la tierra, identifican que los principales factores limitantes para la producción agrícola en el Municipio de San Buenaventura son: la disponibilidad de nutrientes y el riesgo de inundación. Este último, es más evidente en la llanura aluvial y áreas próximas al río Beni.
En cuanto a la disponibilidad de nutrientes, entre las principales características que hacen que esta (técnicamente llamada cualidad de la tierra) sea un factor limitante a la producción se encuentran: bajos y muy bajos tenores de calcio y magnesio, los cuales están asociados con pHs ácidos (4.0 – 5.5) al igual que la elevada presencia de aluminio intercambiable, éste último tóxico para las plantas. Por otro lado también está la baja disponibilidad de fósforo de estos suelos. En consecuencia, antes de pensar en una medida que aumente los nutrientes en el suelo, es imprescindible realizar la corrección del pH del mismo hasta la neutralidad o muy próximo de ella (pH= 6.7 -7.0), utilizando para esto enmiendas como el carbonato de calcio (piedra caliza molida) o sulfato de calcio (yeso) o incluso ambas, dependiendo de la situación.
De hecho, pHs iguales o mayores a 5.5 permiten la formación de complejos de aluminio, los cuales no causan toxicidad en la planta. Sin embargo, es necesario aumentar los niveles de calcio y magnesio considerando que ambos son macro-nutrientes esenciales para el desarrollo de la planta. Por otro lado, la corrección del pH permite viabilizar una mejor y más rápida asimilación de macro y micro nutrientes esenciales a la planta, en este caso la caña.
Dada la importancia que representa para la productividad el mantenimiento de la fertilidad del suelo, es imprescindible hacer cálculos de la necesidad de encalado, con el objetivo de llegar a un pH neutro que permita por parte de la planta, una asimilación de nutrientes más efectiva.
Cálculos preliminares (Flores, 2007) estiman que en suelos con pH 4.0 – 6.5 son necesarios entre 1000 y 2000 kg de carbonato de calcio (CaCO3)/ha y que para elevar la fertilidad del suelo de un grado bajo a medio y de un medio a alto son necesarios: 100 kg N/ha, 20kg P2O5/ha y 100 kg K/ha (nitrógeno, fósforo y potasio respectivamente). Estas enmiendas representan un gasto aproximado de $us 350/ha, sin considerar el transporte desde La Paz a San Buenaventura ni el gasto de combustible a la hora de la aplicación.
Debe considerarse que las fuentes más próximas de carbonato de calcio en forma de piedra caliza, se encuentran en el tope del Cretácico de la Faja Subandina y en parte del Altiplano Central como es el caso de Comanche en la Provincia Pacajes.
A estas alturas, este es un análisis con una visión técnica-edafológica, el cual muchas veces es completamente obviado en el emprendimiento de diferentes proyectos de apoyo a la producción, razón por la que tienden al fracaso rotundo (como es el caso de tantos proyectos de microrriego en el Altiplano boliviano).
Si no se tiene una base técnica y sólida que nos demuestre la viabilidad y sustentabilidad del cultivo de caña ¿cómo podremos tener seguridad de que este cultivo constituye una verdadera alternativa productiva para la gente del lugar? Cuánta gente sueña con la producción de caña de azúcar en su “chaco” afirmando: “mis padres han venido a esta zona para plantar caña hace 30 años y nada hasta ahora”. Pero cuánta gente podrá saber que al cabo de 5-10 años esa caña no producirá la misma cantidad y calidad de los primeros 2 años. Que los nutrientes se agotan en un tipo de suelo más que en otro, y que este es un recurso natural renovable en la medida que repongamos los nutrientes extraídos por los cultivos y que, caso contrario, se convierte en un recurso no renovable. ¿No sería mejor pensar en una producción de caña a nivel integral con productos como azúcar morena, miel, chancaca y alcohol destilado (la llamada cachaca de los brasileños) o alcohol blanco para exportación? Dejo de lado los biocombustibles porque ese es tema de otro análisis.
Sólo un estudio serio y detallado con las características mencionadas podrá contestar a estas y otras preguntas, que nos lleve a conocer la verdadera aptitud productiva y sostenible de esos suelos. Finalmente, para un estudio de esta magnitud se debe dejar de lado los intereses políticos y no se debe escatimar esfuerzos en la socialización y difusión de los resultados de forma clara y sencilla para el cabal entendimiento de los actores locales. Sólo de esta forma se podrá generar e implementar alternativas productivas efectivas que permitan mejorar la calidad de vida de toda esa gente que se fue a San Buenaventura por un sueño.

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