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jueves, 4 de junio de 2009

IICA distribuyó en V Cumbre de las Américas informe sobre agricultura como motor para el desarrollo

Ante la actual crisis económica, los gobiernos se han enfocado en medidas de corto plazo, pero hoy más que nunca se deben analizar los escenarios de largo plazo.

Un informe titulado “Agricultura de América Latina y el Caribe: Bastión ante la crisis… motor para el desarrollo” fue dado a conocer por el Instituto Interamericano de Cooperación (IICA) durante la V Cumbre de las Américas, que se realizó entre el 17 y el 19 de abril en Trinidad y Tobago.

La publicación, de solo cuatro páginas, elaborada especialmente para la Cumbre, sintetiza aportes de técnicos del Instituto y consultores internacionales. La versión completa será presentada a los ministros de agricultura del hemisferio en Jamaica, cuando tenga lugar la Semana de la Agricultura y la Vida Rural 2009, en octubre próximo.

El Director General del IICA, Chelston Brathwaite, quien encabezó la delegación del Instituto en la cita hemisférica, explica que “en el corto plazo, la agricultura es capaz de amortiguar la crisis económica, y, en el largo, de ser un factor estratégico para impulsar el desarrollo y enfrentar el desafío de la seguridad alimentaria. Para lograrlo, la agricultura debe ser revalorada, lo cual debe traducirse en mayores y mejores inversiones en el sector rural”.

El informe sostiene que para América Latina y el Caribe este es el momento de realizar las acciones y hacer las inversiones que permitan aprovechar el inmenso potencial de la agricultura y los territorios rurales para enfrentar la actual crisis económica mundial y retomar el sendero del desarrollo.

“Oscuros nubarrones amenazan con borrar los progresos logrados durante un quinquenio de buen desempeño de la agricultura regional y los avances logrados en la lucha contra la pobreza rural, lo que pone en peligro el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio”, advierte el informe.

Las proyecciones de los expertos coinciden en que para el 2050 la población mundial habrá pasado de 6 mil millones a 9 mil millones de habitantes, por lo que se requerirá el doble de los alimentos que hoy se consumen, pero habrá menor cantidad de tierra disponible para su producción.

Según detalla el estudio, los altos precios de los commoditiesagrícolas hasta mediados de 2008 solo beneficiaron temporalmente a países exportadores, pero sus costos de producción se elevaron, debido al aumento en los precios de los insumos. Entre tanto, las naciones importadoras netas de alimentos fueron más vulnerables a esos aumentos, y sus consumidores y productores de pequeña escala experimentaron una mayor exposición a la inseguridad alimentaria.

A pesar de tal panorama, el IICA considera que los recursos naturales disponibles en la región, manejados de forma sostenible, podrían ser soporte para aumentar la producción de alimentos, enfrentar los desafíos de la seguridad alimentaria y el cambio climático y ayudar que poblaciones enteras salgan de la pobreza. Pero para lograrlo, nuestros países deben contar con políticas públicas e instituciones preparadas para enfrentar un contexto cada vez más complejo, volátil e impredecible.

El informe subraya que se necesita, entre otros aspectos, revalorar la producción agropecuaria; fomentar la diversificación de cultivos; producir bioenergía sin perjudicar oferta de alimentos; impulsar una nueva revolución tecnológica; promover enfoques de desarrollo sostenible y pago de servicios ambientales; y mejorar políticas relativas al comercio internacional agroalimentario.

Los expertos consideran que “existe una batería de instrumentos de política disponibles para todos los países, pero su combinación, los métodos de su formulación y su gestión serán radicalmente diferentes según las condiciones particulares de cada país”.

Recomiendan tomar en consideración factores condicionantes, tales como que la agricultura de los diferentes países y los territorios rurales son heterogéneos y poseen actores diversos; que la institucionalidad está debilitada y necesita modernizarse para adecuarse a los desafíos del entorno y a los nuevos roles de Estado y de las organizaciones de la sociedad civil; y que las propuestas de política deben tener un alto grado de flexibilidad para adecuarse a los diferentes países y regiones.

El documento distribuido en Trinidad y Tobago por el IICA empezó a gestarse en julio de 2008, en plena crisis de los precios de los alimentos. Este organismo interamericano convocó a cerca de 40 expertos mundiales a un taller que se denominó “Contribución de la Agricultura y del Medio Rural al Desarrollo Sostenible y a la Seguridad Alimentaria en el Nuevo Contexto Internacional”.

El objetivo fue analizar el papel de la agricultura y “lo rural” en un contexto internacional caracterizado por las alzas, la crisis energética y el cambio climático. A partir de los diálogos sostenidos durante esos tres días, se obtuvieron insumos para elaborar la propuesta que sería presentada en la V Cumbre de las Américas. Un grupo pequeño continuó elaborando las distintas partes del documento, que finalmente se analizará con los ministros de agricultura del Hemisferio en octubre próximo.

Fuente: www.iica.int

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