
Cuando se habla de deflación, se habla de una disminución en la demanda asociada a la disminución del circulante. Las familias tienen menos capacidad de gasto, no tienen circulante, pero el tema debiera ser analizado en distintos estratos, ya que en el área urbana y en las principales capitales de departamento del país, el dinero no alcanza para nada, según el economista Alfredo Mancilla.
“Las últimas dos gestiones hemos soportado una inflación galopante y hoy tenemos la disminución de algunos precios, que por cierto, siguen siendo elevados en relación al poder adquisitivo del salario”, afirma.
La deflación o caída de precios podría interpretarse como una disminución de algunos precios de ciertos artículos básicos, resaltando que el ingreso familiar y el poder adquisitivo denotan disminución de la demanda, ya que por ejemplo, por la época estacional (invierno) las verduras han subido de precio (inflación).
Según Mancilla, sería interesante que la deflación que pregonan algunos políticos de oposición al Gobierno, tenga sustento en la inversión especializada y las economías de escala, pero no es así, es más de orden especulativo.
En Bolivia puede ocurrir “cualquier cosa” por así decirlo, hoy tenemos un fenómeno bastante interesante, se tiene deflación en algunos artículos, inflación en otros y sobre todo estancamiento de los niveles de inversión, sustentándose lo indicado por la mezcla que se da entre la economía formal e informal o del contrabando de exportación e importación, que por cierto, resaltan la pugna de dos bloques, oriente y occidente.
Política económica
Para evitar la inflación el Gobierno captó dinero del público a través de la emisión de bonos de tesoro; las remesas han disminuido, pero la gente y las empresas no han captado dinero del sistema financiero en la perspectiva de invertir, ya que el nivel de riesgo país asociado al tema jurídico imposibilita arriesgar capitales de inversión.
“Vivimos una confrontación fuerte en el contexto de la economía política, los actores políticos se encuentran enfrentados y no tienen creatividad para dinamizar el modelo de economía plural, no hacen el mínimo esfuerzo para plantear estrategia, táctica y operación la economía comunitaria con lo social cooperativo, estatal y privado”, sostiene el economista.
En Bolivia, los políticos no han podido salir del problema de economía política asociado a la animadversión, siendo este el principal factor para que no se impulse el tema económico planteado por la Constitución Política del Estado, y mucho menos se puedan generar políticas estatales con objetivos coyunturales y estructurales que hagan praxis de la eficiencia, eficacia y equidad.
“Hace aproximadamente un mes, la banca y las cooperativas planteaban refinanciamientos entre sus deudores, tasas de interés disminuidas y a mayor tiempo. Hoy nos enteramos de créditos con tasas más elevadas y con mayor intervalo de tiempo”, afirma Mancilla.
Fuente : http://www.opinion.com.bo/Portal.html?CodNot=67428&CodSec=4
“Las últimas dos gestiones hemos soportado una inflación galopante y hoy tenemos la disminución de algunos precios, que por cierto, siguen siendo elevados en relación al poder adquisitivo del salario”, afirma.
La deflación o caída de precios podría interpretarse como una disminución de algunos precios de ciertos artículos básicos, resaltando que el ingreso familiar y el poder adquisitivo denotan disminución de la demanda, ya que por ejemplo, por la época estacional (invierno) las verduras han subido de precio (inflación).
Según Mancilla, sería interesante que la deflación que pregonan algunos políticos de oposición al Gobierno, tenga sustento en la inversión especializada y las economías de escala, pero no es así, es más de orden especulativo.
En Bolivia puede ocurrir “cualquier cosa” por así decirlo, hoy tenemos un fenómeno bastante interesante, se tiene deflación en algunos artículos, inflación en otros y sobre todo estancamiento de los niveles de inversión, sustentándose lo indicado por la mezcla que se da entre la economía formal e informal o del contrabando de exportación e importación, que por cierto, resaltan la pugna de dos bloques, oriente y occidente.
Política económica
Para evitar la inflación el Gobierno captó dinero del público a través de la emisión de bonos de tesoro; las remesas han disminuido, pero la gente y las empresas no han captado dinero del sistema financiero en la perspectiva de invertir, ya que el nivel de riesgo país asociado al tema jurídico imposibilita arriesgar capitales de inversión.
“Vivimos una confrontación fuerte en el contexto de la economía política, los actores políticos se encuentran enfrentados y no tienen creatividad para dinamizar el modelo de economía plural, no hacen el mínimo esfuerzo para plantear estrategia, táctica y operación la economía comunitaria con lo social cooperativo, estatal y privado”, sostiene el economista.
En Bolivia, los políticos no han podido salir del problema de economía política asociado a la animadversión, siendo este el principal factor para que no se impulse el tema económico planteado por la Constitución Política del Estado, y mucho menos se puedan generar políticas estatales con objetivos coyunturales y estructurales que hagan praxis de la eficiencia, eficacia y equidad.
“Hace aproximadamente un mes, la banca y las cooperativas planteaban refinanciamientos entre sus deudores, tasas de interés disminuidas y a mayor tiempo. Hoy nos enteramos de créditos con tasas más elevadas y con mayor intervalo de tiempo”, afirma Mancilla.
Fuente : http://www.opinion.com.bo/Portal.html?CodNot=67428&CodSec=4
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